Estimados hermanos y hermanas de las naciones del AWIYALA
Nos sentimos muy honrados en darles la bienvenida al solsticio que hoy nos toca vivir y celebrar en diferentes partes del mundo el “Machaq Mara” de nuestros ancestros. Nos toca proclamar orgullosos que hoy recordamos los 5515 años de reverencia al astro trascendental en los Andes y en el Amazonas, reforzando de esta forma el cordón umbilical que nos une a los orígenes del pensamiento atávico que nos empuja a recibir y convocar a la fraternal energía que es la irradiación esencial para todas las formas de vida en nuestro planeta.
Los pueblos originarios somos testigos de un nuevo ciclo, “El Pachakuti” profetizado por nuestros amawt’as. Esta transformación o renovación de nuestras sociedades, no fue pues ajeno al análisis originario de nuestros pueblos, puesto que “Pacha” es el todo, es la tierra y “Kuti” el alternar de los contrarios en un vaivén dialéctico.
El agradecimiento a la vida, fue la esencia y la razón de ser de nuestros pueblos, se manifestó desde hace ya 30.000 años, que fue cuando nuestras comarcas se comenzaron a poblar, percibiendo al hombre como “tierra que piensa” y como la conciencia del cosmos, tal como lo revelara el amawt’a Fausto Reinaga. Y esta meditación milenaria que soportó el genocidio de 70 millones de originarios que vivían en colmenares de abundancia, recién comienza a ser comprendido y valorado.
En estos momentos en que la contaminación ambiental y la escasez del agua potable en nuestro planeta, muestra los estragos que significa alterar el equilibrio ecológico que arriesga las bases de nuestra existencia, la sabiduría originaria se expone al mundo como la alternativa que la humanidad necesita para mejorar la calidad de vida, induciendo al reciclaje, al trabajo comunitario y a la distribución equitativa de los productos que necesitamos para disfrutar de una vida agradable, tal como lo exigieron en el “suman qamaña” nuestros abuelos hace ya 5515 años.
Los términos recolonizadores y apátridas oligarquícos, blanquean los cerebros serviles machacando: “No hay pueblos sino mercados, no hay ciudadanos, sino consumidores...” y la privatización globalizada, destruye a nuestros pueblos y a las sociedades de bienestar europeos, transformando a personas demócratas y solidarias en consumidores egoístas, eficaces y automatizados.
La exportación, las inversiones, el libre mercado, la seguridad jurídica que reclaman las castas extranjeras, miran a nuestro país como los paisajes donde ellos deben hacerse las Américas y organizan las masacres que nos lleven lo mas antes posible al paraíso del conquistador, para sentarnos al lado del dios Guerra, de la diosa Muerte y del Espíritu depredador.
El solapado objetivo de siempre, fue subrayar la superioridad de la raza invasora, por encima de la salvaje y hereje categoría de los seres subhumanos oriundos del nuevo continente y que según sus cálculos a estas alturas ya debía estar extinguida.
Pero ahora volvemos por millones, hechos ecos de los gritos libertarios originarios, exponiendo nuestras verdades, desgarrando los envoltorios neocoloniales que gustan de mostrarnos como simple nota folklórica, apta solo para los turistas, otro mercado más..., unos supuestos sin fondo ni contenido, aunque su ciencia arqueológica mediante la universidad Inglesa de Leicester, reconozca que los flamantes y novísimos descubrimientos en la llamada “fortaleza” de Chanquillo demuestran que esta fortificación era en realidad un gigantesco calendario solar construido sobre 4 kilómetros cuadrados, lo que solo les confirma que nos reclamamos ser los hijos del sol, desde hace por lo menos 2300 festividades.
Y la ciencia no hará más que continuar confirmando la exactitud de un pensamiento dual hecho para la vida, hecho para la hermandad y hecho para la felicidad.
Jallalla Awiyala!
Jallalla Tawa Inti Suyu!
Jallalla Willkakuti!

Comunidad Internacional de todas las Naciones Awiyala